Como continuación al relato de las peripecias de los carajillos más maduros en Binéfar, pasamos a hacer lo propio con lo acontecido en Monzón un día más tarde. En la localidad defendida por la imponente fortaleza templaria, tuvo lugar la edición XL del Trofeo San Mateo, como preludio de las fiestas del lugar. Cerca de medio siglo de historia de una carrera que como otras, pasó de la categoría de plata del ciclismo a la de este otro ciclismo que reluce en la actualidad, la del ciclismo chapado en oro, pero que si rascamos con la uña, bajo esa bruñida capa dorada aparece el primigenio ciclismo de veteranos. Ni más, ni menos.
Esta añada, con motivo de unas obras en el corazón del circuito acostumbrado, la Organización Salesiana trasladó la carrera al cercano Polígono Las Paules que pese a no estar muy alejado del centro vital de la ciudad, no atrajo en demasía al público montisonense a ver las evoluciones de los ciclistas que en buen número se acercaron a participar en esta clásica carrera. Fue éste uno de los hechos a destacar: la buena participación. Otro, sin duda, el trazado y las condiciones del circuito que tenía una cuerda de casi kilómetro y medio. No cabe duda que el estado de conservación de un polígono industrial no es el mismo que el de una céntrica calle de la población, lo cual motivó varios pinchazos. Sin embargo, el aspecto más importante para nosotros, el de la seguridad del ciclista, no se vio comprometido, por cuanto la trazada del circuito era muy amplia y las curvas generosamente abiertas, lo que posibilitó que todos los corredores que participaron acabaran la prueba con las licras intactas.
En lo que a la suerte de los carajillos se refiere, como siempre, fue dispar. Mientras Gerardo “Museeuw” y Rubén “Lenguagato” sufrieron sendos pinchazos que les imposibilitaron terminar la carrera, Rubén “Carajillín” y Felis “Gritón”, lograron colarse en la escapada buena del día y llegar a meta casi medio minuto antes que el resto de los participantes que acabaron en el seno del nutrido pelotón. Obee Wan Dani dio, una vez más, muestra de una más que preocupante insociabilidad y porfió con denuedo por rodar en solitario el mayor número de vueltas.
1º. Ricardo Iturbe (Kapelmuur)
2º. Felis Luengo (Vacuno de Aragón)
3º. Rubén Horna (Vacuno de Aragón).
Fotos: Eva (El carajillo Alegre)