Uno de los principales atractivos de
las Clásicas Catalanas de principio de temporada es, sin duda, el buen tiempo.
Si en Valls hubo que abrigarse más de lo deseado, en Tarragona y La Canonja el
termómetro fue generoso con los ciclistas, lo que agradecieron sobremanera los
carajillos que se desplazaron a esas latitudes con el ansia de coserse un
dorsal en los riñones.
Siete días después de haber debutado
en el Memorial Xavi Tondo en Valls, la carajillada dirigió su destino a la
capital de la provincia para disputar el XII Trofeo Tarragona 2017. Una carrera
open con el Coll de Lilla como principal juez de la contienda. Allí se
presentaron Manu, Angel y Felis, lamentando la baja de Rubén “Lenguagato” que
presumía de un considerable trancazo… y además de un pertinaz resfriado. Ciento
sesenta y seis participantes que debían tener prisa por ir a comer a casa,
porque el ritmo fue muy elevado desde la salida neutralizada. El Coll de Lilla
hizo buenos los vaticinios acerca de lo determinante de su condición y rompió
el pelotón en múltiples grupos que en el descenso fueron uniéndose acorde al
nivel de sus componentes. Por delante se jugaron la carrera los élites y
sub-23, mientras que en el grupo perseguidor principal Angel y Felis lograban agarrarse
con más fuerza que Espinete en una cama de velcro. Sin embargo, bien pudiera
ser que en los metros finales un tuerto siguiera con interés las evoluciones de
ambos. Angel experimentó en los músculos de sus extremidades inferiores tal
diferencia de potencial que durante el viaje de vuelta no fue necesario usar
los cargadores de los móviles, con la electricidad acumulada en sus piernas,
gracias a los calambres sufridos en los últimos kilómetros, se cargaron la baterías
de todos los smartphones e, incluso, la del navegador GPS. Felis no disfrutó de
mejor fortuna, pues a escasos trescientos metros de meta, en plena disputa del
sprint por el primer puesto en la categoría “abuelicos-40”, sufrió un pinchazo
en la rueda trasera que casi le hace dar con sus huesos en el duro suelo del
paseo aledaño al puerto de Tarragona.
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Foto: Angel F. Santos |
El sábado siguiente, la cita era en La
Canonja. Con la disputa del Trofeu Sant Sebastià se ponía en marcha una edición más, la
vigésimo octava, de la mítica Challenge Ciclista La Canonja. Las dos
ascensiones al Coll de la Batalla que a fe que hizo honor a su nombre, marcaron
el devenir de la prueba que disputaron dos cientos ciclistas. Manu, Rubén
“Lenguagato” y Felis estuvieron a punto de debutar “sin manguitos”, pero lo
voluble de la personalidad del trío en cuestión lo impidió. Mientras se estaban
pertrechando para la batalla iban cambiando de opinión sobre la necesidad de
cubrir sus todavía níveos brazos con la citada prenda. Al final, la decisión se
tomó de manera democrática. Es decir, por riguroso conteo de los ciclistas que
iban pasando calentando por delante de los carajillos. Cuando el número de
aquellos que iban con manguitos era mayor por muy poco al de los que iban con
los brazos al aire, el desfilar de un par de rusos del Lokosphinx decantó la
elección hacia el lado de la prenda de abrigo en cuestión. Si un ruso se tapa
los brazos, no es cuestión de ser más gallito que un ciclista criado en la más
dura estepa siberiana.
Por lo que a la carrera ciclista se
refiere, parece que el tuerto que fue a ver la carrera del domingo anterior a
Tarragona no se quiso perder las evoluciones de los carajillos en La Canonja.
Pues tan sólo debido a su mirada se puede explicar tan mala suerte. Rubén
“Lenguagato” pinchó cuando apenas se habían cumplimentado quince kilómetros de
carrera, mientras que Manu rompió un radio de su rueda trasera un par de
kilómetros después. Ambos hicieron turismo por aquellas carreteras de Tarragona
subidos en el “coche escoba”. Felis se vio involucrado en una caída durante la
segunda ascensión al Coll de la Batalla y tuvo que darse un buen achuchón para
reintegrarse al grupo principal. ¡Estamos como para ir haciendo alardes!. No se
sabe muy bien si dicho sobreesfuerzo le resto posibilidades para adjudicarse la
clasificación de Máster-40, en la que hizo segundo, pero las excusas son como el
culo… todos tenemos uno.