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domingo, 16 de noviembre de 2014

VI Subida al Col Esterol



Sexta edición de la ya mítica Subida al Col Esterol. La cita que sirve como colofón a la temporada de El Carajillo Alegre. Como es tónica habitual desde que se celebra este magno acontecimiento ciclista, las expectativas se cumplieron de sobra y el evento fue todo un éxito tanto de participación como de espectáculo. No cabe duda de que la Subida al Col Esterol ha sabido dar con la fórmula para hacer resurgir al ciclismo de la crisis y devolver la ilusión al aficionado ávido de gestas ciclistas como las que esta prueba ciclista depara.


La Organización, en su afán de innovar en pos de ofrecer el mejor espectáculo ciclista posible, introdujo alguna modificación en esta edición, siendo la más llamativa la de colocar la ascensión al Col Esterol al final de la prueba. Dicha particularidad propició que se mantuviera la tensión e incertidumbre sobre el resultado final hasta el último metro del acontecimiento ciclista en cuestión.

Roberto "Tragamillas" defendió el maillot oro a lomos de su mítica ALAN. La gorrica también tiene su toque mítico.

Algunos de los participantes que tomaron la salida a las nueve de la mañana en la Plaza Mozart zaragozana, ante las primeras rampas del afamado Col, desistieron en el empeño de cumplimentar la ascensión. No obstante, el hecho no resta ningún mérito, pues desde El Carajillo Alegre agradecemos el detalle de formar parte del pelotón que recorrió entre risas y buen ambiente los kilómetros previos al magnánimo desenlace.

Jorge "el Maño" fue una de las sensaciones con esta estética retro muy currada.

Como sabrán nuestros más fieles seguidores, la Subida al Col Esterol sirve de escusa para que algunos participantes hagan las delicias de los presentes con indumentarias, material o pequeños tesoros ciclistas. En esta ocasión el nivel fue altísimo en este aspecto, destacando sobremanera los Millas, padre e hijo, que recibieron la ovación de la afición por su logrado estilismo inspirado en los ochenta o, incluso, décadas anteriores.

Llegada a meta. Cuando Rubén "Carajillín" ya se veía ganador, observen como Daniel "Cavendish" se le cuela por las vallas y le arrebata la victoria con un estilo digno del más afamado de los esprinters. A destacar la mirada de "killer" del joven carajillo.

Cabe destacar, así mismo, la presencia de tres generaciones de ciclistas de la dinastía Horna-Carrillo. De tal manera que Daniel compartió los últimos kilómetros de la prueba con su padre (Rubén “Carajillín”) y su abuelo (José Manuel). Éste último tuvo algún  problema con la indumentaria elegida para la ocasión, dado que hecho en falta alguna prenda impermeable que mitigase, de alguna manera, la humedad provocada por la babica que se le iba cayendo al ver su nieto pedaleando a su lado.

La Subida al Col Esterol permite ver bicicletas que nos sustraen a otras épocas.


No finalizaremos este artículo sin agradecer por enésima vez la gentileza y apoyo de nuestro patrocinador Enjoy Cycling, sin el cual ninguno de los eventos organizados por El Carajillo Alegre serían realidad. Desde ahora comenzamos a trabajar para preparar la que será la séptima edición en 2015.




Más fotos y con mejor resolución en el perfil de Facebook de El Carajillo Alegre (link Fotos VI ColEsterol).

lunes, 29 de septiembre de 2014

El Mundial de Ponferrada.




Un año más, hemos sido testigos de la carrera más especial de la temporada ciclista profesional. No me atreveré a decir la más importante, que para eso hay diversidad de opiniones, pero, repito, sí la más especial. Sea porque por un día los ciclistas cubren los rótulos y colores corporativos de las marcas comerciales que les pagan los sueldos por las enseñas patrias, sea porque durante más de seis horas son obligados a competir sin la molesta presencia en la oreja de ese trozico de plástico por donde suena la autoritaria voz del mandamás que conduce el coche del equipo, lo cierto es que el Campeonato del Mundo de ciclismo élite adquiere unas connotaciones ciertamente particulares que le confieren la vitola de singularidad anteriormente referida.

No negaré que me entusiasmó la germánica frialdad del bisoño junior, que soñaba con hacer entre los diez primeros y alzó su brazo derecho al cielo ponferradino, o que experimenté cierta empatía con Marianne Vos, tras precipitarse a la hora de lanzar el sprint que sirvió para que una emocionada compañera de equipo gala se llevase el anhelado maillot arcoíris. Cierto. Seguí con entusiasmo las consecuciones de todos los maillots irisados, pero debo reconocer que la carrera que realmente me entusiasma sobre las demás es la de los profesionales.



Quizá sea por lo incierto de la misma. No son pocas las ocasiones en las que los protagonistas se empeñan en llevar la contraria a los pronósticos que el trazado o determinados favoritismos dictan a priori. En esta ocasión, todos los vaticinios apuntaban a una llegada al sprint de un grupo más o menos numeroso. Sin embargo, el primer sprinter, Kristoff, disputó la octava plaza. Magistral movimiento del polaco Kwiatkowski (a ver quién es el guapo que escribe su nombre sin el socorrido “cut&paste”) en los kilómetros finales, impresionante labor de Gilbert, todo un Campeón del Mundo remangándose el mono de trabajo a favor de su compatriota Van Avermaet y gran resultado, una vez más, de Valverde. Éste volvió a subir al cajón por sexta vez en su carrera. En esta ocasión, para recoger su cuarta presea de bronce. 

Da la impresión de que el murciano corría con más presión que nunca. Quizá la controvertida actuación del año pasado en esta misma carrera o las críticas sobre sus actuaciones desde el Tour de Francia, motivaron que su actuación fuera mirada con lupa. El propio protagonista había declarado horas antes de la carrera que para muchos, fuera cual fuera el resultado, seguro que no sería suficiente. Cierto. De hecho, su tercer puesto no ha contentado a una gran parte de la afición. El que esto escribe no va a entrar a enjuiciar si una medalla de bronce es un premio insuficiente. Seguramente porque cuando empecé a ver mundiales de estos, los seguidores de este deporte de la bicicleta aplaudíamos con las orejas cuando, de vez en cuando, un tal Juan Fernández rascaba alguna medallica de bronce, aunque fuera de rebote (Ronse, 1988). En la gloriosa “Era Induráin“, las medallas del navarro sabían a gloria aunque ninguna fuera de metal más preciado. Y luego ya llegó el acabose con los oros de Olano, Freire por partida triple y Astarloa. Debe ser eso. Que nos acostumbramos a lo bueno y luego todo es poco. O quizá depende del protagonista de la hazaña. Quién sabe. 



Lo cierto es que a Valverde, de un tiempo a esta parte, se le cuestionan en demasía sus resultados. Y todo parece devenir desde su “medalla de chocolate” en el último Tour. No es el primero al que le pasa que, después de ser apeado del podio francés, ve como su capacidad deportiva es puesta en tela de juicio. Me viene a la memoria un tal Olano tras el Tour’97, donde algunos quisieron ver en él al sucesor de un tal Induráin. Es posible que el problema de Valverde, en este aspecto, es que genera grandes expectativas. Debería fijarse en, por ejemplo, Zubeldia. Todos sabemos que jamás ha tenido opciones al podio de París, sin embargo, sus honrosos puestos en la clasificación general de la ronda gala siempre han tenido el reconocimiento merecido, tanto por la afición como por los medios de comunicación. No es que haya sido especialmente santo de mi devoción el otrora amo de Piti, pero quizás sea verdad aquello de que más vale caer en gracia que ser gracioso. Yo, personalmente, prefiero fijarme en su espectacular palmarés, tanto en victorias como en lo que a plazas de honor se refiere.

Fotos: Facebook Michał Kwiatkowski

martes, 29 de julio de 2014

Carajillada Pirenaica 2014


Como viene siendo habitual, el mes de Julio es aquel en el que nos caduca a la práctica totalidad de los carajillos el “carnet de ciclista”. Es por ello que se hace obligatoria su renovación, para lo cual se hace indispensable el gratificante trámite de la ascensión al coloso pirenaico del Tourmalet. A algún que otro carajillo, como es el caso de Rubén, la fecha de caducidad de su documentación ciclista caduca cada cinco años, a tenor de lo que se deduce de su ausencia a la tradicional “Carajillada Pirenaica” desde 2009. No obstante, en esta ocasión “Carajillín” cumplió con el precepto y renovó el documento que le acredita como algo más que un bicicletero.
 
Gerardo "Museeuw" comandando la carajillada en la cumbre del Aspin.
El recorrido volvió a ser el tradicional (Arreau-Col de Aspin-Tourmalet-Col de Aspin-Arreau), luego de la incursión el año pasado de la Horquette en el camino de ida hacia el Tourmalet. Todavía estaban frescas las huellas del paso del espectáculo ciclista más importante del Mundo un par de días atrás. Las pintadas de ánimo a los participantes del Tour de Francia apenas dejaban sitio para columbrar el gris del asfalto en los últimos kilómetros de ascensión. La no menos tradicional Coca-Cola a precio de caviar iraní en el alto del Tourmalet y la posterior comida a orillas del río en Arreau, completaron una divertida jornada en la que los buenos momentos y las risas enmascararon las posibles incomodidades que el ácido láctico de nuestras piernas pudieran haber ocasionado durante los interminables kilómetros de subida, bajo los generosos rayos de Sol que nos regaló un día climatológicamente perfecto.
 
Instantes previos a la salida en Arreau.

En nuestro perfil de Facebook de El Carajillo Alegre (Fotos Carajillada Pirenaica 2014) hemos colgado más fotos y con mejor resolución que tenemos que agradecer a nuestra fotógrafa oficial Bea, que hizo también las veces de afamada auxiliar durante todo el recorrido.

Tourmalet: a puntico de llegar a La Mongie.

Nos encontramos con Romain Sicard (Europcar) que nos contó que estaba preparando la próxima Vuelta a España.

Corti, Gerardo, Manu, Rubén, Javi, Felis y Carlicos en Col d'Aspin.

Fotos: Bea Baldellou.

lunes, 14 de abril de 2014

Preparando la Semana Santa


Tras una sequía informativa, pequeña para algunos e insoportable para la mayoría de nuestros fieles lectores, provocada por los quehaceres de nuestro becario encargado de dar cuenta de las novedades e inquietudes carajilliles en este espacio digital, retomamos la actualidad de El Carajillo Alegre haciendo una sucinta reseña con el fin de ponernos al día.
Felis se clasificó tercero en el Memorial Cabrero (Huesca), lo que le valió para lograr la victoria en Máster-40

Desde las clásicas de Norte navarras que es hasta donde versó la última entrada del blog, los carajillos más talludicos también dieron buena cuenta de las primeras pruebas del calendario aragonés. Así los pudimos ver en sendos memoriales, a la sazón el de Mariano Cabrero y el de Oscar Llanos. En el primero con destacada actuación con el podio de Felis y la gran labor del resto de carajillos, pese a la caída de Rubén “Lenguagato” y la avería de Rubén "Carajillín". No obstante, Manu rubricaría su actuación con un top-ten en la primera carrera de la campaña en la que no sufrió ninguna vicisitud. Al día siguiente, en el Oscar Llanos el tute del día anterior pasó factura a las maltrechas piernas de nuestros ínclitos protagonistas no pudiendo estar presentes en la escapada buena, si bien hasta ese momento curraron de lo lindo en cabeza de carrera.

Calentando en los instantes previos a la salida del Memorial Oscar Llanos. En estos momentos ya se notaba un cosquilleo desde el sillín hasta los pedales ocasionado, sin duda, por las "alegrías" de la tarde anterior en el Memorial Mariano Cabrero.

Por mor de no pisarse la manguera los diferentes business bicicleteros que iban a acontecer en un mismo fin de semana, los organizadores de la carrera máster de Monzón decidieron cambiar de fechas para no competir con sus homónimos de la Monlora con la aquiescencia de las autoridades competentes. Consecuencia de ello fue que en un mismo día hubiera dos carreras máster y el fin de semana siguiente ninguna. Por ello Felis tuvo que ir a la Amstel Gor Raiz a defender sus opciones en la Copa Itaroa, mientras que el resto de carajillos decidieron ir a Monzón. Aquel no tuvo mejor suerte que el año anterior. Y es que en las dos últimas ediciones de la bonita carrera navarra que rinde viaje en el castillo-palacio de Gorraiz no ha podido terminar por culpa de sendas caídas. Ambas se saldaron con la fisura del manillar de carbono en 2013 y de una costilla en esta ocasión. Si todavía tienen en cierto concepto al protagonista de tales infortunios, no le pregunten cual de las dos le dolió más. Mientras Felis se revolcaba por los duros campos navarros del valle de Egüés, sus compañeros y, sin embargo, amigos protagonizaban una destacada actuación en tierras montisonenses rubricada con la subida al podio de Manu que según dicen, dada su condición de aborigen, era conocedor de toda suerte de alcorzes (si el lector no es aragonés, sirva también el término “atajos”) que le facilitaron la labor.

Podio Máster-30  de Monzón: Manu 2º por detrás de Héctor Abad y por delante de Iñaki Martínez.


Tras la vorágine de la competición, dado el movimiento de calendario anteriormente referido, aprovechamos la falta de competiciones cercanas para volver a hacer aquello que también goza de gran predicamento entre los carajillos y que es ir al Pirineo a hacer honor a nuestro sponsor principal: Enjoy Cycling.

Reponiendo fuerzas en Biescas, luego de dar cuenta de una "bonita" ruta pirenaica.

Culminando la ascensión a Fanlo.

En Jaca. "Cuartel general" de Gerardo.

Otra cosa no, pero lo de los bares...

... y otra imagen de carajillos en un bar. Esta vez en Monzón.

Foto para el palmarés con el impresionante paisaje de Ordesa.

Santi es el carajillo aborigen jacetano que, como ya habrán deducido, tiene en las carreteras que pican hacia arriba su habitat natural.

martes, 17 de diciembre de 2013

En busca del Sol


Dicen por ahí que existe. Que se trata de una suerte de bola incandescente pendida en lo más alto del cielo y que entre sus bendiciones destacan las de regalar luz y calor. Le llaman Sol. No teníamos por segura su existencia tras un puñado de días en los que su presencia, por culpa de una pertinaz boira preta, era una cuestión de fe. Así que como acólitos debotos de Santo Tomás, decidimos unos cuantos heliófilos alejarnos prudentemente del valle del Ebro y a un escaso medio centenar de kilómetros, en pleno Campo de Cariñena, en busca de subidas que calentasen nuestros ateridos cuerpos recién emergentes de la húmeda niebla, pudimos disfrutar de los templados rayos con los que el Astro Rey bañaba las fértiles viñas de la zona. 
 
08/12/13. Disfrutando del Sol en el, tras la Vuelta'12, mítico Alto de Rapitán (Jaca). 

Sin duda, el deseado Sol y la compañía, unido al magnífico paisaje, contribuyeron a una espectacular jornada de ciclismo. Empero, no fueron pocas las zonas sombrías que, en ocasiones, presentaban un asfalto con una delicada túnica blanca que hacía temer lo peor. No en vano, el ristolero Angel y Felis todavía tenían grabada en sus respectivas ancas la exhibición de patinaje con bicicleta que protagonizaron en uno de los sombríos “bergen” de la zona de Caldearenas, durante uno de los entrenamientos del Villanua Training Camp que disfrutaron en el pasado puente festivo de la Constitución. Un doble mortal con triple tirabuzón a consecuencia del cual, tres de los cuatro componentes de la afamada Grupeta de Villanua deslizaron por el frío asfalto de aquella perdida carretera del Sudoroel.

15/12/13. Además de Félix, Carlicos, Angel, Gerardo y Felis, también fue en busca del Sol a Cariñena Rubén "Lenguagato".


sábado, 23 de noviembre de 2013

La globalización que cambió el ciclismo


El calendario, obstinado él, tiene la costumbre de despojarse de sus hojas, día a día, en una suerte de “striptis” ajeno a los intereses de aquellos que en unas ocasiones desean que sea rápido y, en otras, prefieren un desnudo más lento y sosegado. Depende  de las circunstancias. Seguramente, a los afortunados ciclistas que ya han estampado su rúbrica al final de un contrato que les permita ganarse la vida el año que viene se les antojará demasiado lento el discurrir de los días hasta el comienzo de la ansiada temporada que está por venir. Empero, los que todavía no han tenido dicha suerte, la mayoría, verán impotentes como la arena del reloj del tiempo se les escurre entre los dedos de las manos y, con ella, sus opciones de seguir haciendo de su deporte su medio de vida.

No corren buenos tiempos para nadie y para los ciclistas menos. Ya hace años que una ministra con dotes de vidente nos anunció aquello de los “brotes verdes” y nos hemos resignado a nuestra condición de daltónicos. Todo parece culpa de la maldita crisis que no hace diferencia entre gremios laborales. El ciclismo profesional no va a ser una excepción. Dicen que una de las consecuencias de las crisis es que crean desarraigos irreparables en la sociedad, como puede ser la desaparición de las clases
medias. El ciclismo, sin embargo, comenzó a exterminar su clase media allá por el año 2005 con un invento llamado UCI Pro Tour. Un engendro ideado por, entre otros, el inefable Manolo Saiz que paradójicamente fue una víctima del mismo. ¿Se acuerdan de aquel eslogan que esgrimía el cántabro y adláteres?: “Los mejores ciclistas, en las mejores carreras” o algo así. El conservador mundillo del ciclismo de entonces puso el grito en el cielo vaticinando poco menos que el apocalipsis ciclista. En aquella ocasión, los inmovilistas estuvieron más cerca de la razón que nunca. Los datos están ahí. Véase el número de equipos profesionales que había entonces y los que hay ahora, cotéjese el número carreras de la máxima categoría que han desaparecido y pregúntese si todo ello ha beneficiado al ciclismo. Al “amado” ciclismo que todo esto se hace, ya se sabe, por “amor al ciclismo”. Hoy es el día que han sobrevivido dos clases sociales ciclistas excesivamente diferenciadas: la casta de los UCI WorldTour que la conforman unos privilegiados que constituyen la jet set de nuestro deporte y los demás. Los que en el mejor de los casos subsisten en equipos con sueldos modestos, por no hablar de aquellos que apenas cobran los gastos, los que no cobran y los que pagan por correr con los profesionales. Estos últimos, dentro de los integrantes de la casta más desfavorecida, son los que menos mal lo tienen, pues de todos es conocido que el “ciclismo de pago” es el único que goza de una exultante salud en estos convulsos tiempos que nos está tocando vivir.


Crear un producto elitista, si se quiere denominar así, no es malo de por sí, siempre que se haga por “amor al ciclismo”. No vayan ustedes a pensar que el fin de todo ello es algo tan material como el lícito afán por ganar dinero. Lo perjudicial para el resto del “mercado” y “clientes” es que se convierta en un monopolio que no dé lugar a otras alternativas.


Otro detalle digno de mención que pudiera ser consecuencia del invento ese de aglutinar lo mejor de lo mejor, es la sistemática exterminación de varias generaciones de valores que no han tenido la oportunidad de demostrar su valía entre los más grandes. Bien pudieran aceptarse como causa de ello la proliferación de “bultos sospechosos” que han ascendido al profesionalismo sin merecerlo, merced a “ciertas ayudas” e imposibilitando el ascenso a los realmente buenos. Y es que se han fabricado “cochinos veloces” que competían a la misma velocidad que los “caballos de carreras”, pero en esas condiciones apenas pueden firmar un par de contratos, en el mejor de los casos, antes de ir a la fila del INEM. Otra causa podría ser la falta de equipos de “clase media” que ofrezcan calendario a jóvenes promesas. Este negocio es así. O estás o no estás. ¿O cree usted, amable lector, que es casualidad que el número uno del Mundo, a la sazón Joaquín Rodríguez, tenga el próximo mes de mayo delante suyo treinta y cinco velas que apagar de un soplido con la sensación de que le queda cuerda para rato?. Hace tan sólo un par de décadas, a esa edad, Perico Delgado, por ejemplo, abandonó el profesionalismo con la sensación de que tenía que dejar paso a los jóvenes. Hace tres décadas, el mundo del ciclismo observaba atónito como dos cuarentones dominaban la primavera italiana con sendas victorias en Tirreno-Adriático y Milán-San Remo. Hoy Zoetemelk y Kuiper se sonrojarían al ver a un mozo de cuarenta y dos añadas ganar la Vuelta a España. Saquen sus propias conclusiones.


De todos modos, esto de la longevidad ciclista es para hacérselo mirar. Los profesionales, los de verdad, los que pagan la hipoteca dando pedales, cada vez se jubilan más tarde. Los chavales jóvenes, muchos de ellos juniors, ven el panorama élite/sub-23 y desisten tan siquiera de intentar competir con un montón de ex-profesionales y “viejas glorias” que dominan dicha categoría. Algunos con veintitrés años ya pueden correr con los veteranos que, se pongan como se pongan, es la verdadera categoría que se da en llamar “máster”. Sin embargo, la Federación Vasca de Ciclismo se ha inventado una ley por la que impide a los corredores mayores de veinticinco años correr en la categoría élite. Parece ser que si a esa edad no has dado el salto a profesionales es que no vales para esto. Lo de hacer deporte es secundario. Para eso está la categoría máster. Es decir, no es bueno que un chaval corra con un tío de veintiocho tacos en élite, pero que un madurito de cuarenta y ocho lo haga con un mozalbete de veintitrés es lo mejor para el ciclismo. Que conste que todo esto lo hacen por “amor” a dicho deporte.

En fin, lo bueno de todo esto es que se puede ser profesional en ambas categorías, pero la ventaja de serlo en máster es que, mientras que para ser un “profeti” en élites dependes de que un equipo te ofrezca un contrato, en esta categoría puede serlo todo aquel que lo desee y tenga dinero para permitírselo. Créanme. Son todo ventajas y facilidades… para todo.


domingo, 1 de septiembre de 2013

Verano carajillil del 2013


Terminados los meses vacacionales por excelencia, léase Julio y Agosto, y habida cuenta de que durante los mismos nuestro becario se ha tomado la licencia de dedicarse a la contemplación y reposo, como habrán podido observar nuestros más fieles lectores, toda vez que las noticias y artículos en el blog han sido más escasas de lo acostumbrado, nos disponemos a ponernos al día en lo referente a lo acontecido en el orbe carajillil durante estos sesenta días. Amén de las ya referidas carreras en Masllorenç y Lantadilla y las aventuras de nuestro presidente Rubén “Carajillín” en su periplo compostelano, daremos cumplida cuenta de algunas de las carajilladas más destacables acaecidas en la canícula.



No podíamos faltar a nuestra tradicional Carajillada Pirenaica que como viene siendo habitual, rinde homenaje al coloso pirenaico por excelencia: El Toumalet. En esta ocasión, la ruta incluía Hourquette d’Ancizan, Tourmalet y Aspin con salida y llegada en Arreau. Obligaciones laborales y vacacionales impidieron una participación más numerosas, pero en El Carajillo Alegre ya es sabido que pretendemos que prime la calidad por encima de la calidad y, empero, logramos el objetivo de pasar una divertida jornada bicicletera sin contratiempos.

En la Horquette d'Ancizan un día antes de que la subiesen en el Tour de Francia.

Retorciéndonos en las rampas del Tourmalet.

Comentando la jugada en la cima de Aspin.

También han sido comunes las rutas por el Valle del Aragón y parajes aledaños, con la escusa de visitar los dominios de fin de semana de Gerardo que acostumbra a tener su base de operaciones en Jaca.
 
Javierre y Rubén "Lenguagato" en la cima del Puyarrón.

Este año no han sido pocos los carajillos que han gozado del privilegio de compartir kilómetros con la prestigiosa “grupeta de Villanua”, en la que Angel amablemente hacía las veces de anfitrión.

La afamada "Grupeta de Villanua" se precia de observar las buenas y sagradas costumbres.

En la cima de Aubisque "disfrutando" de la boira.

Y ya cuando se juntan los de Villanua con los Carajillos y los de Jaca, pasa lo que pasa. En la cima del Angelé con Collarada de fondo, tras una rutica la mar de maja con test en San Juan de la Peña incluido.

La "Grupeta de Villanua" en Marie Blanque tras dar buena cuenta de Aubisque. Arkaitz, Txemari, Alex, el apegado Felis y Angel.

La semana previa al Campeonato de España Máster, es también tradicional realizar un Training Camp en Graus con el fin de afinar el estado de forma óptimo de cara a tan importante objetivo… si bien hay quien asegura que es una escusa como otra cualquiera para probar los manjares propios de la capital ribagorzana: longaniza, chiretas, tortetas, …

Excelsa figura de Rubén "Carajillín" recortando silueta con el castillo de Benabarre de fondo.

Terminamos esta breve reseña sobre las andanzas carajilliles en periodo estival, con una imagen extraordinaria por lo insólita de la misma. Y es que son escasas las ocasiones en las que se tiene la fortuna de fotografiar a un “agrociclista”, dado lo esquivos que son ante la presencia del ser humano. En esta ocasión, podemos observar a un ejemplar adulto en plena faena.


Algún turista curioso no quiere desaprovechar la oportunidad de inmortalizarse junto a tan raro espécimen, incluso intentando emular sin éxito las dotes de éste con la ixada o, como se dice en el valle del Ebro, jada. Mientras, el “agrociclista” en cuestión se muestra indiferente ante las evoluciones del inoportuno intruso.