martes, 1 de junio de 2010

Carajillo universal: Navarra, Graus, Astudillo ...


De intenso, a la par que cosmopolita, puede calificarse este fin de semana en cuanto al ámbito carajillil se refiere. Varios y distantes han sido los hitos a los que se han presentado aquellos que usan la bicicleta como un medio de disfrute, independientemente del lugar y la trascendencia del acto al que asistan.

Algún carajillo debe revisar el concepto de “barrita energética”.


Comenzaremos por la cita de Sebas, la más importante de todas atendiendo al criterio de El Carajillo Alegre, por el cual, pensamos que lo que hacen los élites y los profesionales es lo que realmente posee una importancia intrínseca, mientras que lo que hacen el resto de carajillos, léase masters o cicloturistas, posee la importancia que los propios interesados le quieran dar. Pues bien, el carajillo más joven por el momento, volvió a demostrar que la clase es una cualidad que atesora sin límite alguno, en esta ocasión en la prestigiosa Vuelta a Navarra. Llegaba a la misma con la impronta de su buen hacer en la recién finalizada Vuelta a Valladolid, donde el “Bizcochito” Sebas había logrado la quinta plaza en la clasificación general final y el maillot colorado que distingue al mejor escalador de la prueba.

En la ronda Navarra, no pocos veían a Sebas como un digno aspirante a suceder a su hermano Diego en el palmarés de esta carrera. Sebas se involucró desde un principio en las posiciones punteras de la prueba, con destacados puestos y prestaciones, hasta que tuvo que centrarse en defender la privilegiada posición de su compañero Díaz en la clasificación general. No obstante, Sebas volvió a evidenciar que posee un innato olfato para inmiscuirse en las escapadas buenas y, en esta ocasión, formó parte de la fuga que sentenció la vuelta en la última jornada, acabando en una meritoria quinta posición en el parcial. Sus obligaciones con el equipo, le impidieron obtener una clasificación en la general cercana a los mejores.





Siguiendo, por proximidad geográfica, con “La Ribagorza”, varios carajillos se desplazaron a esa maravillosa villa que es Graus, para formar parte del multitudinario pelotón que se congregó en la localidad oscense. La mayoría se decantaron por la versión “light”, o sea, la corta que consta de poco más de 130 kilómetros. No pregunten al que esto escribe el motivo de semejante muestra de cobardía, Dios nos libre de enjuiciar desde este “balcón cibernético” la actitud de nuestros congéneres carajilliles. La máxima Enjoy Cycling impide cualquier cuestionamiento sobre lo que se hace y cómo se hace, así como demostraciones de hombría asociadas a la presencia en determinadas competiciones. Independientemente de todo lo anteriormente comentado, Obee Wan Dani, más conocido por ahí como Dani Arnal, parece ser que tenía prisa por ir a comer al Barranqué, como atestigua el crono que marcó y que le sirvió para imponerse en “La Ribagorceta” (licencia de El Carajillo Alegre para denominar a “La Ribagorza” pequeña, emulando a David García a la hora inventar nuevas denominaciones). Coyi también estuvo por aquellos lares y se conformó con la medalla de chocolate (cuarto puesto), mientras que Dieguechu, todavía recuperándose de su lesión, se lo tomó con más calma y junto a Arturico “El Borrajas”, rodaron a la marcheta por la Val del Isábena, hasta columbrar la basílica de la Virgen de la Peña, recostada en las faldas de la Peña El Morral.



Por último, pero, como dicen los anglosajones, no menos importante, deberemos hacer justa referencia a las andanzas de los más abueletes. Gerardo “Museeuw” y Felis “Gritón”, deben estar haciendo méritos a los viajes del INSERSO, pues no se les ocurrió otra cosa que cruzarse medio España con el único fin de participar en la Vuelta a Astudillo. Para ser fieles a la verdad, ambos carajillos no pudieron declinar la invitación del bueno de Javi de Astudillo, organizador de la prueba y persona entrañable y querida por el orbe velocipédico veterano.


A Felis le hicieron hueco los amigos del equipo navarro BETON y volvió a compartir colores con Gerardo “Museeuw” y Manolo “El Aguila de Vadorrey”. Este último, sacó a relucir su legendaria pericia táctica desde los primeros compases de la prueba y, al final, se oyeron voces que le empezaban a bautizar como “Napoleón”. Su visión estratégica sobre la última jornada fue premonitoria y determinante para la consecución de la victoria en la prueba, pero, sin duda, fue su preclara visión al finalizar la misma, la que posibilitó que los corredores del BETON tuvieran un papel destacado en el “lunch” con el que Javi de Astudillo tuvo a bien agasajar a los participantes de la Vuelta. Mientras los menos avezados en estas lides, como Felis, proponían ducharse, luego de la entrega de trofeos, para acudir mudados de los aperos ciclistas a la comida en cuestión, Manolo, haciendo uso de su privilegiado sentido táctico, conminó a sus compañeros a ir vestidos de bicicleteros a la cita culinaria que iba a tener lugar en una imponente bodega. Gracias a esa decisión, los “betonianos”, envueltos en licra, pudieron dar buena cuenta de los deliciosos manjares allí expuestos, regados con un tinto y un clarete a la altura de las circunstancias, antes que el resto de voraces participantes terminaran con las existencias.

2º sector C.R.I. de la 2ª etapa de la Vuelta a Astudillo. Tensión, intriga y dolor de barriga en lo alto de la rampa de salida. Momento de máxima concentración. Felis se la juega. Mono de crono aerodinámico, “cabra” de contrarreloj, manillar específico para la lucha contra el reloj, rueda lenticular trasera, calentamiento en rodillo… Toda la tecnología e innovación ciclista a merced suyo. Las consecuencias de la crono de cara a la clasificación general son lo de menos. Lo más preocupante para el protagonista es cómo justificar, después de semejante despliegue técnico, una desastrosa prestación. El cachondeito de los carajillos al respecto, puede durar meses.


BETON vencedor por equipos de la Vuelta a Astudillo.


Felis fue el encargado de recoger un maillot que ganaron Javi, Manolo, Gerardo, Kike y Nerea.